doctorcuy

Nos lo dice Chaplin y el gran Nat King Cole

Ayer tuve oportunidad de exponer para un grupo de Psicólogos del Colegio de Psicólogos del Perú respecto al valor del humor terapeútico en psicología. Es agradable encontrar profesionales de la salud con una enorme apertura al uso de estrategias como el humor, la alegría y el color que los payasos dejamos en cada intervención. Está lejano el tiempo en que la psicología era sinónimo de un señor muy circunspecto “analizándote”. La psicología busca el bienestar de las personas. Igual que el clown. Tiene herramientas y un gran motor. Puede hacernos reir, pensar, escuchar y cambiar un momento o una vida. El payaso llena una sala hospitalaria con sus ocurrencias y hace que la vitalidad de cada persona allí despierte. Y se produzca cambio. Y la psicología, que es la mejor profesión del mundo (porque seguro que dinero hay mucho en el mundo, pero ¿de que nos sirve si no nos da la felicidad?) puede tomar del viejo oficio del payaso la simpleza de un instante tonto para iniciar el proceso de cambio en la forma de pensar, ser y existir de las personas. Ni payasos, ni psicólogos.. anoche todos fuímos humanos…

…o si prefieren un termino técnico, fuimos payasócologos :o)

Estuvo muy lindo. Gracias a todos y dejo el prezi prometido

Doctor Cuy (o con mi alias de ayer: Ps. Fernando Lamas)

Presentación:http://prezi.com/7yuthqo25rsx/el-valor-del-humor-terapeutico-en-la-psicologia/

(Ponencia para el V Congreso Internacional del Payasos de Hospital y Payamedicina – Buenos Aires)

Cuando a un par de adultos les dicen “Felicitaciones, van a ser padres!”, toda una gama enorme de emociones llegan a la mente. Principalmente el miedo. Luego de adaptarlos y aceptarlos empieza el camino y nos vamos preparando para todo, la economía, nos hacemos planes para cuidarlo, vestirlo, mimarlo, ¿donde va a estudiar? ¿Que será?. ¿ Que hará? ¿Que dirá  mi mamá? Todo lo calculamos, excepto el momento en que estamos dentro de una sala de hospital por que hasta allí nos trajo el destino (y una enfermedad o accidente). Los hospitales son espacios donde a nadie le gusta estar. Y por ello no esta en un lugar preferencial de la imaginación. No nos preparamos para ello pero es innegable que es en la familia donde desarrollan las actitudes, los hábitos y las experiencias relacionadas con la salud y la enfermedad.

Y en este momento de enfermedad en un niño, la familia y especialmente los padres serán tan protagonistas del evento , como el paciente en si. Miran, deciden poco, soportan, sufren y deben mantener el rostro tranquilo, sonriente junto a la gran duda del Que pasará? Estará bien?  Como decía Fengler  Los cuidadores son pacientes “ocultos”. Pero los payasos podemos verlos con nuestros enormes ojos abiertos. Y dedicarle atención especial, ya que finalmente forma parte de ese paisaje que encontramos frente a nuestra nariz.

Un niño hospitalizado ve a  un adulto saludable, al lado de su cama lo remite a un trozo de su hogar que puede verse sano y seguro , o preocupado, irritado y enfermo también.  Por ello la importancia en el rol de un Payamédico, de prestarle cuidado especial al trabajo que se debe hacer con los familiares y acompañantes en una intervención. Porque es un elemento clave en la recuperación del paciente, y especialmente si este es niño, y sabemos que dentro de todas las fantasias que se generan durante la hospitalización, se encuentran la de ser una carga, un motivo de conflicto, motivo de ruina familiar y que todo lo malo que sucede alrededor es culpa propia.  Y aunque en muchos casos no son sólo fantasías, podemos hacer de esto un vehículo, un motivo y punto clave en nuestra intervención.

La Psicología de la salud ha identificado 5 necesidades básicas de los padres cuidadores

Necesidad de información del proceso de la enfermedad.

Necesidad de descanso (de “respiro” del cuidador).

Necesidad de apoyo emocional, social, técnico y psicológico.

Necesidad de reconocimiento de la labor que se realiza.

Necesidad de ser escuchado y considerado.

Cada una de estas perfectamente de ser potenciada por la intervención payasa. Como a continuación podemos ver:

Necesidad de información del proceso de la enfermedad.

Es cierto que no podemos brindar información estrictamente médica, y que en esencia el payaso no ve niños enfermos, sino niños sanos, que buscan reir , jugar y estar bien…pero ¿quién dijo que no se puede hacer un concurso de preguntas y respuestas sobre quien sabe para que sirve cada objeto en la sala? Papas vs Payasos?.

Necesidad de descanso

Cuantas veces no aprovecho el padre cuidador de la presencia del clown, para salir de la sala un segundo a tomar aire? Muchas veces, a obtener la soledad necesaria para poder seguir su duro rol. Luego suelen volver a media intervención y son el elemento perfecto para potenciar el juego que ya se pudo haber generado. O aún sin salir, el hecho que la atención, mirada, rostro, palabras y movimientos de su hijo se centre en nosotros es un apoyo para la gran carga.

Necesidad de Apoyo Emocional

Nuestra presencia, el trato abierto, directo, sincero y de constante atención representan en si mismo un apoyo emocional, porque cada padre sabe bien que detrás de nuestro escaso maquillaje hay una persona interesada realmente en lo que ve. Que le acompaña y que estará allí para el. No siempre el payaso es risa. Muchas veces es calma, hombro y  recipiente . Y siempre es ojo y oído para quien lo necesite.

Necesidad de Reconocimiento de la labor

Este es un aspecto muy fuerte, en el que podemos trabajar. Nadie como un payaso para manipular el status  dentro de un cuarto. Nadie para que mediante juegos, pueda invertir roles, hacer super héroes, fabricar magos, villanos, retar (y perder) y brindarle al papá o mamá cuidadora aquellas palabras y gestos que su ser mas profundo y asustado anhela escuchar. Lo hacen bien, estamos juntos. Confía en tu paternidad. Usa tu intuición. Gracias por quedarte aquí cuando nosotros nos vamos. Podemos apuntar nuestros juegos al corazón.

Necesidad de ser escuchado y considerado

Cabe alguna duda que en la democracia payasa, donde cada persona es un aliado, un rey y lo mas importante del momento,¿esta necesidad será desatendida? Los diálogos que se generan dentro de una sala, si bien tienen al paciente como protagonista ocasional, nunca descuidan la opinión, deseo y frases de los papás. Que son muchas veces los protagonistas para que sus hijos se vuelvan espectadores. Si vamos a armar un programa concurso donde las estrellas están en su cama, pues los padres se vuelven inmediatos jurados. Si jugamos al Spá son los clientes estrella y si decidimos hacer música junto a los músicos enanos, ellos serán siempre nuestra respetada audiencia.

Diversas investigaciones abordan el tema de la ansiedad en padres de niños hospitalizados y su carencia de recursos para afrontar estas situaciones. En el Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas de Lima cada miércoles los padres tienen oportunidad de manifestar sus experiencias, recibir atención e información en enfermería y charla psicológica, en ese intercambio de información los Payasos que van los Domingos, tienen elementos para poder considerar en los juegos del día, sin embargo aún se mantiene a la improvisación como el factor alimentador de cada intervención.

Considero que trabajar los juegos para los chicos, a través de los padres, redunda en un beneficio aumentado para el paciente, la familia, el hospital y el clown. Nada hay mas divertido y sanador para un paciente, que ver a quien lo cuida feliz, seguro y sereno

Doctor Cuy

Presentación: http://prezi.com/nxphbbciftoj/payasos-para-toda-la-familia/

 

Nos prometimos estar juntos para siempre, decíamos que este grupo era lo mejor que nos pasó en la vida. Sin embargo en algunas semanas, que luego se hicieron meses… uno se fué por aquí, el otro por allá y alguno se quedó. Ya no es lo mismo, ya quemé mis etapas, hice todo lo que quería hacer, ¿que sigue? Hay un principio en la improvisación en el que una vocecita nos dice repetidamente “¿que sigue?” ” ¿Y entonces?”. Y muchas veces, cuando la respuesta es silenciosa, nos asombramos, nos quedamos sin respuesta y  nuestros pies se mueven solos, hacia otro lugar.

Llega el momento en que la nariz se cuelga y nos quedamos llenos de recuerdos. En unos casos bien acomodaditos en el corazón. Otras veces desordenados y llamándonos a la culpa, a sentir que abandonamos eso que queríamos tanto. Ya no soy payaso!

Sin embargo es ese el momento en que mejor hemos de procesar la experiencia, de atesorar lo vivido y acomodarlo. Es sabido que el clown es un trabajo donde la energía va a 300 por hora, siempre es alta (no necesariamente la expresión del payaso, mas la energía si) entonces se entiende un cansancio rápido,  un desgaste algo prematuro. Que hay que saber manejar. Pero finalmente se entiende que sea una carrera breve. Más no por esto hay que poner la marcha fúnebre o la sinfonía de las venas cortadas.  Las cosas aún no se terminaron.

No hace mucho le oí a Cath Méndez de Doctores Marabarisas una frase que ellos usan mucho para ayudarles a sus payasos a definir su vocación: ” Si un día pasa algo, por ejemplo.. el gobierno da una ley.. donde se prohibe el clown…no se puede hacer mas clown.. seguirías apoyando a tu hospital?”.…por que los payasos somos esencialmente personas, que tomamos esta maravillosa herramienta para descubrir cosas en nosotros, cosas en los demás y brindarles nuestro arte para cambiar momentos de su vida. Pero la esencia sigue, el payaso un día tendrá hijos, nietos.De pronto formará mas payasos, encontrará una nueva idea que le haga sentir la misma ilusión  o simplemente guardará la pelota roja en una cajita y la recordará con amor . Pero que nunca se olvide que hay que seguir siempre el camino…

Porque cuando eso pasa podemos ver como naturalmente algo ha cambiado en nosotros, en nuestro modo de ver al mundo. Mas el mundo sigue allí, nos espera y necesita.  Crecer y seguir creciendo, con la misma filosofía: amor, libertad y generosidad. Improvisando, pensando rápido y bien. Privilegiando la inocencia, pero con una inteligencia feroz.

Porque nos sacamos la nariz, pero no el payaso..

Doctor Cuy

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Cuando el joven payaso se coloca la nariz y solamente puede pensar en el día que vaya a un hospital , con su bata, sus colores y sus nuevas habilidades adquiridas en el taller, entra en el estado superhéroe del clown .

¿Y cómo no serlo?. Tenemos el super traje, el antifaz, la identidad secreta, las armas raras, los super poderes y el enemigo: Combatir la tristeza!!. Recuerdo las opiniones de los voluntarios de un programa de ayuda, cuando se referían a sus colegas de voluntariado que habían aprendido técnicas de clown: “Se creen especiales…”,”de otro planeta”,”están que vuelan..”. Eso le da aún mayor refuerzo a la hipótesis entonces. Somos Superhéroes, que luchan por el bien!

Ok no.

Es precisamente cuando más queremos acercanos mediante este modelo que mas nos alejamos del clown en un hospital

Porque un  payaso que se esmere en usar sus “poderes” y  exhibirlos . No logrará escuchar lo que pasa en su escenario de “combate”. Porque irá directo al atacar, a luchar contra el “mal”. A plantearse metas irreales. A imaginar un enemigo e ignorar a los que se encuentran en ese espacio conviviendo.

La existencia del payaso hospitalario está mas relacionada con la construcción de lazos, afectos y unidad. De generar a los habitantes del lugar recursos y un profundo sentido de comunidad. Un payaso hace de una sala de hospital una pequeña nación. Y ya sabemos lo terapéutico que puede ser una comunidad. En suma no venimos a luchar, venimos a construir.

Vivimos en un mundo competitivo, donde se privilegia, la exigencia, el adelanto, la seguridad y el empeño. Donde hacemos muchas cosas por miedo. Y en un hospital el miedo es un ciudadano muy conocido. Pero no un enemigo. Si intentamos arrancar al miedo, nos vamos a parecer a la amiga lejana visitante que solamente da consejos “tienes que estar bien”, “tranquilo, no debes llorar”. Nuestra misión es escuchar, unir y usar el absurdo para que el estatus se modifique. Y cada habitante de nuestra sala, nuestro “pequeño país” genere sus recursos. Que cada quien encuentre su verdadera forma de estar airoso. No tapamos la tristeza. No hacemos exhibición. Le recordamos a cada persona que tiene un yo sano. Promovemos la salud.

Dejemos pues a Supermán en el polo norte, que no hay nadie contra quien pelear en un hospital. Pensemos más en un constructor, en un jardinero, en un creador, en un amigo. Un superhéroe es un personaje de ficción. Un payaso existe, es real. Tiene el coraje para estar donde debe. Esperar los tiempos. Mirar a los ojos. Hablar y escuchar. Acariciar donde debe y cantar donde los oídos esperen su música. No hay poder por demostrar, solo una orgullosa condición, la de ser un payaso de verdad.  Un payaso de corazón.

Porque si hay algo mejor que tener super poderes, es ser profundamente humano

Doctor Cuy

Los últimos diez años han marcado el nacimiento y crecimiento de diversas agrupaciones, instituciones, colectivos o acciones orientadas a desarrollar proyectos de animación sociocultural e intervenciones risoterapéuticas. Desde la aparición de iniciativas como Doctores BolaRoja, Timbo o Doctores de la Esperanza hace una década ya, muchas personas nos hemos colocado una nariz roja al frente y junto a ella, hacer cosas divertidas, en espacios distintos. Hemos creado una revolución de colores, sonrisas, tesón y hemos cambiado, por instantes, la vida, , de muchas personas. Incluidos nosotros mismos.

Hemos reconocido nuestros talentos, hemos aprendido un arte maravilloso, nos hemos puesto ropas que nunca antes imaginamos usar. Hemos visto a nuestras familias asombrarse y luego sonreir al ver nuestra labor. El clown nos ha permitido recibir y dar felicidad.

Sin embargo debemos ser conscientes de cuanto hemos evolucionado en mas o menos una década. Dos lustros. Un par de presidentes. Muchas narices diferentes en nuestro rostro, decenas de sombreros, habilidades de aprendimos, problemas que encontramos (¿quien se va a olvidar de la gripe AH1N1?), historias, feedbacks, música, ilusión,, amor, humor. Pero es momento de dar un pasito, como en el ejercicio de máxima sensibilidad, pero para luego voltear y vernos desde fuera. Desde el público.

En este tiempo la “movida” del clown humanitario, todoterreno, callejero, de hospital o como queramos recordarlo ha crecido de un modo cuantitativo, y la fiebre por implementar talleres en cualquier espacio donde haya un grupo de gente deseosa de pasarlo bien es algo extendido. Vemos que la sociedad nos acepta, y que con entusiasmo nos entregan sus mayores tesoros., La empresa privada nos busca para mejorar el estado emocional de su personal. Que los hospitales ya no nos ven como bichos sino que nos conceden el honor de participar  por valiosos minutos en la recuperación de salud de sus pacientes. Ya no dependemos de Machin, Queca o Tony para existir, que la gente ya nos conoce como Payasos y no como “Pataclaun”, que reconociendo lo importante y divertido. Fue durante años nuestro nombre de pila.

Bola Roja, Buen Humor, Toc Toc, Gestus, Entre Payasos, Marabarisa, Jarabe de Clown, Payaseres, Smile X, Payasos de Emergencia, Hospital de la Alegría, Kurame, Gente de talleres, voluntarios de Universidades y Escuelas de teatro. Todos los que hemos tratado de dejar de ser voluntarios disfrazados con onda para ser payasos de verdad, que pueden alterarnos las endorfinas y acobijarnos el corazón, sabemos que ha sido un camino hermoso, lleno de esfuerzo, de disfuerzo y de verso. Porque el clown tiene su propia poesía. Pero me quedo con el esfuerzo. Nos ha costado hacerlo salir y multiplicarlo. Por ello ver que se gestan espacios clown fuera de Lima es un orgullo. Pero también una responsabilidad. Es hora de ver como lo estamos haciendo.

Ya todos sabemos que tener una nariz roja no nos hace clowns. ¿Pero, sí lo hace llevar un taller?. ¿Ejecutar y aprender juegos teatrales y salir a las calles nos da el título de Clown Hospitalario, Humanitario, Urbano o cualquier otro?.¿Crecimos también en calidad?

Y sin duda al hablar de calidad en el Clown no hablamos de fama, ni de risa en si mismo. Si no de como estamos formando al clown, y a las organizaciones que somos. Si somos organizaciones que esperan ayudar al cambio en la sociedad o un emprendimiento de amigos para pasarlo bien. Nada esta mal ni está bien por si mismo. Pero si es bueno saber lo que somos y a donde vamos.

Aquí estamos diez años después un gran momento para hacernos aún más preguntas ¿Realmente ayudamos? ¿O nos ayudamos a nosotros mismos? ¿cuanto avanzamos? ¿Evolucionaron nuestros juegos? ¿Tenemos métodos de intervención?. ¿manejamos bien la proxemia? ¿Usamos protocolos de seguridad sanitaria para entrar a un hospital? ¿Nuestros voluntarios están protegidos de un posible desgaste emocional?. Cada quien sabe lo que hizo. Pero lo más importante es poder concentrarnos quizás en aquello que aun no hicimos. Para poder hacerlo.

Nos hemos unido para transformar la apatía en energía, la frase en emoción y la experiencia triste en una experiencia con esperanza. Empezamos de una movida de unos cuantos y ahora somos muchos. Entramos en una adolescencia que nos exige cambiar la actitud mas no la esencia. Debemos madurar para seguir siendo niños. Sanos y responsables.

Nuestro siguiente desafío pasa de ser entusiastas saltarines llenos de amor a ser payasos profesionales. A investigar, a dejar de ver a la ciencia como seres fríos, distantes, etiquetadores sin emoción y aprender de ellos. Enseñarles a aceptarnos. Criticarnos y tal cual lo hace el payaso aceptarlo, manteniendo nuestra vitalidad para mostrar siempre una versión mejorada después.

Pasa también pedir ayuda en lo que no somos buenos. La generosidad si es una virtud que nos distingue. Nuestra actividad esta centrada en el deseo de hacerlo. Y sabemos que podemos hacerlo mejor. Centremos esfuerzos en buscar el problema, tomarlo e inventar una solución, lejos del ruido de los gritos y risas de un  público que siempre nos va a amar.

Finalmente nuestro desafío pasa por incorporar nuevos espacios de intervención, los escenarios pueden ser diversos: los juzgados, los centros de rehabilitación, más comunidades, los maestros, los profesionales de la salud, los ancianos, en fin, sin duda en cada mente han pasado esta idea “Y si clauneamos en…”. La siguiente pregunta sería ¿y porqué no?. Y la tercera: Ok probemos! Y a partir de allí planificar una intervención con objetivos y método.

Las personas a quien beneficiamos necesitan nuestra mejor versión, cuando me formé en el clown siempre se me dijo que “Cuando un payaso va a su hospital, es como si fuera a su mejor fiesta..”. Y por eso es que debemos producir mejor lo que vamos a dar. Y no todo lo que damos sale la intimidad de un taller. Necesitamos organizar, planificar, controlar. Hacer de nuestra labor un servicio de primera importancia y no un adorno de color y música.  Hagamos un poco de trabajo aburrido y sentémonos a discutir como podemos ser mejores…

…Y a hacernos visitas, que para eso somos familia.

Doctor Cuy

Todos sabemos que el clown trabaja principalmente con emociones. Desde los que afirman que navega por ellas, hasta los que nos dicen que la emoción es su centro de existir. Yo creo que es una especie de” materia prima”, que unida al juego, escucha, observación, pausas y generosidad van haciendo que aparezca lo mejor de nosotros: nuestro clown.

Y si de emociones básicas queremos aprender, debemos recurrir a los maestros. A los payasos naturales. Encontré este simpático compendio de emociones, y lo comparto.

..Para que la próxima vez que te pida “sorpresa”, no me mires con tus ojos de cordero degollado de siempre…

El Cuy

Llegué a Bolaroja hace poco más de 9 años, entusiasmadísimo por la idea de los doctores payaso que van a hospitales a “hacer reir” a los niños. Quería ser un “claun”.

Llegué a esta casa blanca, un poco antigua de la Av. Reducto, donde una señora muy vital y muy amorosa me recibía como si me hubiera conocido de muchos años atrás, me hacía llenar unos papeles y un cuestionario un poco gracioso, cuya pregunta final decía: Que hay en  la caja?. Y una gran “?” se formaba en mi cabeza. Cómo sería todo esto. Llegué a la primera sesión y muerto de miedo la “famoooosa” (para mi) Wendy Ramos. Si!! La de la Tele! y sus enormes ojotes coloridos daban inicio al taller. Eramos la cuarta promoción de BolaRoja, lo recuerdo bien. Carlos Alberto, Jessica, Gina, El otro Fernando, Dafne, Pablo, Mariella, Valeria, Andrea y luego  se sumarían Marle, el gran Foncho y otros más completaban a mi primer grupo de payasos. La primera vez que nos pusimos la nariz.. que emocionante. Eso si, quiero recordar que era el más “taba” de mi promo. El que siempre arruina el número. Creo que esa fué una de las cosas que más me enseñó.  Terminé mis niveles y por alguna razón (quizás por que no me sentía preparado) no les dije a todos mi sueño inicial: incorporarme  a Doctores BolaRoja. Preferí salir discretamente.

Tras probar un poco otras experiencias de Clown y un par de años después, en los que entre otras cosas aparecieron los “Narizones”. Supe que era el momento de volver al alma mater. Con mucho miedo tomé el taller de clown hospitalario y casi beso a Wendy cuando me dijo “Ingresaste ! Bienvenido”. Ni siquiera en mi graduación de la Universidad me emocioné tanto. Era un Doctor BolaRoja. Y allí empezó la historia del Doctor Cuy . Pero ese es otro tema. Lo importante es la cantidad de amor que se puede encontrar en un lugar. Donde la gente te abraza aún casi sin conocerte, donde salimos juntos y de colores a entregar el alma, a exponer nuestra fragilidad y jugar como los primeros años.

BolaRoja me dió talleres, pero yo aprendí ejemplos, modos de ser, vivir y sentir.

BolaRoja me llevó a muchísimos lugares hermosos y me hizo conocer a la gente más importante que haya conocido en la vida. Todos en sus camas con algún número en ellas, una pijama y una sonrisa que yo veía nacer detrás de mi nariz y mis lentes.

BolaRoja me puso junto a payasos tan magníficos como Kitty Wantán (en la foto), Galleta, Yoyo, Rayito, Pulgo, Achís, Palomilla, Lorrein, Benicilina, La Pez, Jacky, Manzana, Galaxia, Vainilla, Peluchini, Bonsai, Nanny, Kión, Foncho y muchos más… INMENSOS.

BolaRoja me invitó muchísimos panes con palta después de cada visita, donde lo vivido era aprendido y procesado. Donde valorabamos el valor real de nuestro trabajo. A saber que el payaso es un oficio importante, puro e inocente.

BolaRoja me permitió amar mucho a una organización , luchar junto a ella, amanecerme en las madrugadas en las fiestas profondos o pintar y rellenar paquetes en la bolinavidad.

BolaRoja me llevó a Belén junto a Patch, ese ser inmenso, tan parecido a PapaNoel. Que por cierto nos dió grandes lecciones de amor y de entregar el amor como forma de vida.

BolaRoja vió nacer a mi payaso: El Doctor Cuy. Lo albergó, lo cuidó, lo mimó y lo dejó partir cuando tuvo que partir. Además le permitió reproducirse y formar mas payasos bonitos para los hospitales.

BolaRoja, me hizo el babyshower mas hermoso que pude imaginar cuando mi hija Vania estaba aún en la barrigota de su mamá. Y puedo jurar que ellas (Vania y Teresa) pudieron sentir todo ese amor.

BolaRoja, me presentó a Sonia, mujer enorme ( a la que describo al inicio) luchadora, con gran temple, carisma y corazón. Una verdadera mamá de los payasos. Me dió a Wendy, una gran compañera de chateos nocturnos , de consejo y amabilidad. De abrazos largos y de mirada sabia de maestra. Me dió Willy, Chelita, Delia…grandes seres humanos.

BolaRoja le puso un foco a mi alma para que pueda proyectar todo su amor. Le enseño a ser un clown y a que las cosas son Why? For FUN!!!

Ahora BolaRoja ha crecido mucho, es toda una empresa, tiene proyectos y realidades, por las que ha trabajado mucho. Y me alegra haber contribuído a ellas. Ahora no estoy en BolaRoja, pero espero un día volver. Y comer luego un pan con palta. Alma mater.

Y es que después de mi paso por BolaRoja, supe que el corazón no tiene forma de corazón. Ni la forma que sale en los libros de anatomía.

El corazón tiene forma de Bola.

Felices 10 años.. querida, recordada, amada…BolaRoja

El Cuy

Hoy me invitaron al “Parental Day” o día para padres en Kuraclown, este grupo de payasos jóvenes y siempre unidos que hace talleres los viernes, que come siempre juntos el “Pinkychifa” y que siempre me hace renegar primero y adorarlos después.

La idea de esto (idea que merecería un premio sin duda) era la de estrechar el vínculo de los payasos con sus familias, ya que siempre a veces el no saber donde están los hijos es fuente de problemas.

Cuando supe de la idea me pareció encantadora y más aún que me inviten a ser quien dirija la reunión. Fantástico. Allí va el Payaso-Psico-Padre a reunirse con otros padres para explicarle lo que hacen sus “niños”. Con algunos km de vuelo en esto no vi una situación así en un proyecto de clown, de pronto por que la realidad de los integrantes es también diferente.  Me pareció algo tierno, considerado y útil.

Llegando a las 2 con el proyector listo, empieza la conferencia. Los padres un poco desubicados y sin saber que harían. Caras de duda. Primero vino toda la teoría y fundamento de la importancia del trabajo que hacen. Caras de sorpresa, de saber que estaban ante algo que no sería una payasada. Al menos no esta parte. Mucha colaboración y aplicaditos los papás. Hasta que llegó el momento de las preguntas.

Allí Cayito (la persona con quien compartí este taller)  y yo nos encontramos con la APAFA de los payasos…”mi niño llega tarde a casa” , ” pero no come”, ” con quienes para?”, ” si se enferma quien lo cura…el hospital?”, etc. Desde luego que también las mamás que avalaban el trabajo de sus chicos y se ponían por delante protegiéndolos.. Fue largo, mucho más de lo previsto. Pero muy útil y todos se quedaron con la sensación de “por fin lo dije!!”, aunque creo que un par de padres mas querían seguir hablando , pero entonces empezó: EL TALLER.

Padres dispuestos, padres temerosos, padres curiosos, padres que se dejaron llevar que quisieron jugar y que poco a poco mojaron sus piés en el agua del mar del payaso.  Probando el estado de juego único que esto da. Se permitieron ser niños, dar y recibir. Cayeron padres!!!! La magia del clown hizo su trabajo. Chapadas, espejo, reflexiones y luego llegó el momento del encuentro de padres e hijos.

Esto fue emocionante, algo pasaba en ese ambiente. Los papás allí pudieron ver un poco del trabajo de improvisacion de los Kuraclown, además de animarse a compartir ejercicios y en estos proyectar sus miedos, necesidades, defensas y soluciones. Y los hijos tuvieron una tribuna para hablar de tú a tú con ellos. Ya no eran dos grupos era uno solo. Baile del pollo, intercambiando  hijos y padres. Miniexhibición de globoflexia y hasta la llegada del momento “Kodak” de la tarde: La mirada del payaso.

Cosa tan simple como un hijo mirando fijamente a papá o mamá. Sin hablar, sin juzgar, sin cortar, sin poner palabras donde no hacen falta. Permitiendo que la mirada cálida y directa que cada uno de estos chicos ha aprendido de sus pacientes llegue a sus creadores. Y los papás recibiendola maravillados. La palabra amor es muy corta para definir lo que pasó en ese espacio. Padres e hijos juntos, llorando o riendo. Unidos. No era un hospital, ni un escenario. No era la calle, era un espacio mágico de amor y unión filial. Y yo un testigo mudo y emocionado de lo que pasó. Sentir amor es también un regalo, y yo lo recibí hoy al verlos amarse.

Finalmente otro momento lleno de magía: invitamos a los papás a recibir de parte de sus hijos una simbólica nariz. Haciéndolos payasos por unos minutos.. y haciendo una gran fiesta con payasos de todas las edades. Algunos con arrugas, otros con dolores. Algunos adolescentes, otros muy señores. Pero la sonrisa era la misma y la emoción generosa. Mas que una hora “loca”, era una hora hermosa. 60 payasos felices Viejos novatos y Jovenes experimentados. El tiempo, la edad, el entendimiento no estaban invitados. Sólo la felicidad.

Caras de payasos tras sacarse la nariz. reflexionar, promesas de apoyo a la labor de Kuraclown y un dulcísimo cafe con galletas dieron el cierre a esta tarde mágica.

Y todos entendimos lo importante que es ser voluntario, payaso y miembro de una familia. Y lo importante que es el que el apoyo hacia los pacientes tenga en la familia de cada payaso a un gran aliado.

Fué una experiencia hermosa, un taller diferente. Y el mejor resumen de esto me lo dió Dante, un hombre enorme (de tamaño y emoción), grandes ojeras, y arrugas de quien cuidó mucho a sus hijos cuando al despedirse me dijo al oido: 

“Yo venía asao’ dispuesto a pegarte…pero ahora quiero abrazarte”.

Y me abrazó.

Gracias Kuraclown y PapasClown.

Los quiero

El Cuy

Veámoslo bien, un payaso hospitalario es fundamentalmente un artista profesional, que cumple una labor profesional y solidaria. Siendo un artista requiere la preparación artística que le permita cumplir fielmente su cometido. La buena fe y el deseo de ayuda es muy importante, pero no lo es todo. La mejor medicina es la que cura. Y la mejor sonrisa de un paciente será aquella que se logra con una preparación adecuada.

En esa lid es indispensable que como artistas observemos bien algunas pautas clave,  por ejemplo: Cómo manejamos nuestro espacio de trabajo? Cuanto le conocemos? Cuan vinculados nos sentimos a él? Mi cuarto de hospital es mi escenario, como me paro al llegar? Cruzo la puerta del cuarto y pasa algo, o “asi nomas”?. Cuando vamos por los pasillos, que magia se produce? O es el momento para descansar?. Nunca hay que perder de vista nuestro espacio de acción,  nuestro escenario.  Y por eso debemos trabajar el “grounding” o enraizamiento. Esto puede ser en si mismo un gran punto de partida para nuestro trabajo.

Grounding tiene que ver con un yo fuerte, independiente y autónomo. En las artes marciales tradicionales esto es muy claro: si no hay raíz o grounding en un combate es imposible derrotar al adversario o, apenas, continuar el combate. Para la psicoterapia corporal hay un grounding postural y otro interno, que tiene que ver con cómo me siento conmigo mismo. “Impedir el grounding facilita un colapso interno en el carácter de la persona” ( A. Lowen).

Además de la verticalidad, para que nuestro cuerpo pueda mantener una buena estabilidad y equilibrio es necesario desarrollar una buena base en los pies. El grounding consiste entonces,  en poder apoyar y distribuir correctamente el peso físico en los pies. La posición verticaldistribuye equitativamente el peso en ambos pies, cada pie tiene nueve puntos de apoyo: los cinco dedos de los pies, las dos cabezas metatarsianas, el talón y la parte lateral. El contacto firme en el suelo a través de estos puntos proporciona una postura sólida y firme. Es importante mantener el tobillo relajado cuando se hunde el peso para sentirse todavía más conectados al suelo. Ya las teorías mas “holísticas” nos hablan de intercambio de energía con el suelo y equilibrio energético, siempre interesante de escuchar.

Y que podemos decir del manejo del espacio? Cuando llega el Clown a la sala, donde se ubica?, los lugares desde donde los pacientes nos pueden ver son muy variados. Debemos entonces tomar una ubicación que nos permita la comunicación multidireccional con la mirada. Que facilite el compartir información con los demás. Evitar las espaldas, evitar el colocarnos cerca de objetos delicados. Donde se ubica cada uno de los miembros de la pareja clown que ingresa, para no toparse ni estorbarse mutuamente. No descuidar la acústica de la ubicación que vayamos a tomar, recuerde usted señor payaso que los gritos no funcionan aquí, nuestro tono de voz es moderado por eso mientras mejor ubicados estemos, mejor escuchados seremos.

En resumen: cuidemos el campo visual, campo sonoro, campo de movimiento, payasos bien parados y cómodos.

Acomódate bonito y juega lindo, payasito

El Cuy

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